Agile/Equipos/Liderazgo y Comunicación

Los papeles claves en gestión de proyectos para que Ágil sea un éxito

Tanto la organización como su equipo de proyecto necesitan superar retos, especialmente en los riesgos que conlleva volverse Agile (según comentamos en el post anterior).

También es necesario un gran cambio cultural. La dirección necesita empezar a confiar y dar más poder a sus project managers, mientras estos necesitan sentirse menos como individuos, y más como parte de un grupo. Esto implica pasar de ser monitorizado en tus tareas a ser responsable y comprometerse por el resultado final.

El incentivo para adaptarse a este modo de trabajo es el éxito del proyecto, y mientras esto debería ser motivador por sí mismo, hay dos papeles que son cruciales no sólo para el éxito del equipo, sino para poder vendérselo al equipo desde un primer momento: el Scrum Master y el propietario del producto. Cerciorarse de que estos dos papeles crezcan más rápido que el resto del conjunto (mediante formación, coaching y consultoría) es la clave para asegurar que la organización se vuelva ágil con mayor celeridad, porque esa será la solución a muchos problemas.

El papel del PM es crucial

El papel del Scrum Master es crucial

Elementos de control

A pesar de la libertad que conllevan los proyectos ágiles, aún existe una necesidad de disponer de un elemento de control. Pero con Agile, más que controlar al equipo que lleva a cabo el proyecto, el Scrum Master y el propietario del producto toman la responsabilidad para decidir quiénes son los que dentro del equipo hacen un buen trabajo y quiénes no tanto.

Los miembros del equipo deben ser capaces de sentir que pueden hacerse valer y con Agile tienen muchas oportunidades de hacerlo (con reuniones diarias  y revisiones donde el equipo puede estar más abierto y sincerarse). Es labor del Scrum Master  asegurar que esto ocurra.

La base de esto es mejorar constantemente a través de mecanismos de control. Si nadie siente que pueda decir que tiene un problema, nada podrá mejorar. En proyectos ágiles se trata de evitar la mentalidad de “etiquetar”, es decir, juzgar si algo es bueno o malo y se pretende estudiar cómo pueden introducirse las mejoras.

Lo más importante que el Scrum Master puede hacer en un proceso, en realidad, es analizarlo y mejorarlo (trabajando en ciclos en los que se pueda ver resultados, y ajustándolos después). Una vez que se hace esto una y otra vez, estarían listos para plantearse contar con algún coaching o consultoría para tratar de perfeccionar todas esas habilidades.

 Valor añadido

Tanto como la colaboración, los proyectos ágiles defienden además el valor, específicamente el valor añadido. Al final será el cliente quien defina el valor. Así que mientras más rápido acudas al cliente con algo, más rápido éste fijará su valor y decidirá si se trata de algo bueno o malo.

Los negocios no pueden permitirse gastar demasiado tiempo definiendo el valor de algo sin consultarlo con el consumidor, o gastar todo su tiempo lanzando productos al mercado que no encajen. Aquí es donde se hace crucial el papel del propietario del producto, conectando al equipo de proyecto con el cliente. Mientras más rápido surja esta conexión, y más estrecha sea, mejor oportunidad tendrá el producto de funcionar.

Lo único que importa es el resultado final. Si el producto funciona pero no está valorado, podrías haber hecho un buen trabajo pero no acabarás ganando dinero. El valor es cuánto se está dispuesto a pagar por algo y no tiene nada que ver con la cantidad de trabajo que hayas invertido en el proyecto. De esta forma el propietario del producto será vital para dar conocimiento al equipo de que no se trata sólo de desarrollar el mejor fruto, sino en innovar en el modelo de negocio haciéndolo más barato y más asequible.

Afortunadamente, estamos en una fase donde las personas tiene inquietud, curiosidad  y quieren saber más. Pero ser curioso o querer saber no es suficiente. Necesitas estar preparado para la siguiente fase: trabajar con clientes para producir algo de forma ágil; ir un nivel más allá, implementar algunos proyectos o recursos, y asumir riesgos. Lo ideal es que implantes metodologías Ágile cuando quieras hacerlo, no cuando el mercado te obligue al cambio, lo que tarde o temprano ocurrirá. Es mucho mejor cambiar mientras estés a tiempo de aprender y practicar lo asimilado.

Texto original por Rebecca Leitch, ESI International UK

 

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